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domingo, 28 de septiembre de 2014
domingo, 21 de septiembre de 2014
miércoles, 17 de septiembre de 2014
TERCERO DE BACHILLERATO
PARA LOS DOS ESTUDIANTES
PARA LOS DOS ESTUDIANTES
EDUCACION PARA CIUDADANIA
1) ROLES
INVERTIDOS.
Tema:
Derechos de la mujer
Dos
estudiantes deberán actuar el siguiente diálogo:
"-Buenos
días, señora, vengo por lo del trabajo que ofrecen.
-Juan...
¿Señor o
Señorito?
-Señor,
porque estoy casado.
-Deme su
nombre completo por favor.
-Debo
informarle, Señor de Rodríguez que esta empresa prefiere hombres no casados,
por que se incapacitan mucho por paternidad. No estamos en contra de que las
parejas jóvenes tengan hijos, pero los trabajadores que tienen niños pequeños
faltan mucho al trabajo cuando se enferman o cuando no tienen quien se los
cuide. Usted sabe, cuando faltan se producen muchos problemas en la empresa.
-Yo la
entiendo, señora, pero ya tenemos dos niños y no pensamos tener más.
-El Señor de
Rodríguez bajó la cabeza y dijo en voz baja: ―Yo estoy tomando la píldora y
pienso operarme para no embarazar a mi mujer‖.
-Muy bien,
continuemos entonces. ¿Qué estudios tiene usted?
-Tengo el
certificado de primaria y llegué hasta el segundo año de secundaria. Yo hubiera
querido terminar el bachillerato, pero en mi familia fuimos cuatro hermanos y
mis papás decidieron que era más importante que las mujeres
estudiaran, lo que es muy normal. Tengo una hermana mecánica y otra que es
técnica en producción porcina.
-¿En qué ha
trabajado usted en los últimos dos años?
-Pues casi
solo en sustituciones, usted sabe, trabajos temporales, porque así me fue más
fácil cuidar a los niños cuando eran más pequeños.
-¿Y en qué
trabaja su esposa?
-Ella es
administradora de la finca ―El Manantial‖
-Volvamos a
usted. Cuénteme cuánto pretende ganar si le damos el puesto.
Con un
puesto como el que tiene su esposa y tomando en cuenta que su deseo es el de ayudar
económicamente, lo que usted seguramente desea es un sueldo que complemente lo
que ella gana. Usted sabe, ganar un poco de dinero para sus gastos personales y
no tener que estar pidiendo todo el tiempo, y además ayudar con la educación de
los niños y tener un dinero para arreglos de la casa, comprar muebles y todas
esas cosas que les preocupan a ustedes los hombres. Le podemos ofrecer X pesos,
para empezar, seguro social y una bonificación al final del año, si usted no
falta al trabajo. Tuvimos que establecer este incentivo para conseguir que el personal
masculino no faltara por tonterías. Hemos logrado reducir el ausentismo a la
mitad.
¿Cuántos
años tienen sus hijos?
-La niña
tiene seis y el niño cuatro. Los dos van a la escuela. Los recojo por la tarde
cuando salgo temprano del trabajo, antes de ir al mercado.
-Y si se
enferman, ¿tiene usted quién se los cuide?
-Sí, su
abuelo que vive cerca de nosotros.
-Muy bien,
gracias Señor de Rodríguez. Le comunicaremos nuestra respuesta al final de la
semana.
-El Señor
Rodríguez salió de la oficina muy alegre, pensando que había causado una buena
impresión en la encargada de personal.
-La
encargada de personal se fijó en él cuando salía. Vio que tenía las piernas
cortas, que estaba un poco pasado de peso y que apenas tenía poco pelo en la
cabeza. Ella pensó: ―Qué va, si la jefa de oficina detesta a los calvos.
Además, bien sabía que para el puesto de oficinista se requiere una persona
guapa, de buena presentación, alta y de preferencia rubia. Y eso de tener niños
pequeños...‖.
-Juan de
Dios Pérez de Rodríguez recibió al final de la semana, una comunicación que
empezaba así:
-―Estimado
Sr. Pérez de Rodríguez: lamentamos no poder ofrecerle...‖
FUENTE:file:///C:/Users/usuario/Dropbox/LINEAMIENTOS-EDUCACION-PARA-LA-CIUDADANIA-TERCER-CURSO. mINISTERIO DE EDUCACION DEL ECUADOR
PARA TODOS LOS ESTUDIANTES
LECTURA1:
IGUALDAD
ENTRE EL HOMBRE Y LA MUJER
REALIZAR LA
SIGUIENTE LECTURA:
Históricamente
la mujer experimentó mayores injusticias, violencias y desigualdades que los
hombres.
Hace apenas
unos cuantos años , las mujeres no podían votar, ni ser propietarias de
tierras, ni estudiar, entre otras injusticias. Las leyes ni la sociedad las
protegían de la violencia de los hombres y tenían
un lugar
secundario en la vida pública e intelectua la pesar de que en la vida privada
debían cumplir con exigencias de toda índole. Después de la Revolución Francesa
algunas de ellas intentaron luchar por sus derechos pero hubo una
gran resistencia por parte de la sociedad. En el siglo XX el movimiento por los
derechos de la mujer creció y se lograron reconocimientos importantes como el
derecho al voto.
Las mujeres
piden no sólo igualdad y protección ante la ley, sino también igualdad de
oportunidades para realizarse en su vida intelectual, laboral y personal. Para
lograrlo,reclaman un amplio acceso a la educación que les permita incorporarse
a la vida política, social y cultural. A medida que las oportunidades
crecieron, las mujeres demostraron su gran capacidad para realizar cualquier
tarea y
actualmente
139 países consagran en sus constituciones la igualdad de género.
Sin embargo,
algunas desigualdades perduran:
-A pesar de
las legislaciones vigentes, las mujeres reciben un salario 30% menor que el de
los varones. Además, los trabajos de mayor responsabilidad y rango siguen en
manos de los varones.
-La mujer
realiza una mayor cantidad de trabajo doméstico y de cuidado de niños y
personas mayores sin remuneración ni reconocimiento alguno en todo el mundo.
-En la gran
mayoría de los países, la representación femenina en los parlamentos es
inferior al 30%.
-Muchas
mujeres sufren la violencia de género en sus hogares y no cuentan con
mecanismos de protección y ayuda.
-Dos
terceras partes de las personas analfabetas del mundo son mujeres.
Lean los
primeros artículos de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de
discriminación contra la mujer, aprobada en 1981 en la Asamblea General de la
Naciones Unidas :
Artículo 1
A los
efectos de la presente Convención, la expresión ―discriminación contra la
mujer‖ denotará toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que
tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o
ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de
la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades
fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en
cualquier otra esfera.
Los Estados
Partes condenan la discriminación contra la mujer en todas sus formas,
convienen en seguir, por todos los medios apropiados y sin dilaciones, una
política encaminada a eliminar la discriminación contra la mujer y, con tal
objeto, se comprometen a:
a)
Consagrar, si aún no lo han hecho, en sus constituciones nacionales y en
cualquier otra legislación apropiada, el principio de la igualdad del hombre y
de la mujer y asegurar por ley u otros medios apropiados la realización
práctica de ese principio;
b) Adoptar
medidas adecuadas, legislativas y de otro carácter, con las sanciones
correspondientes, que prohíban toda discriminación contra la mujer;
c)
Establecer la protección jurídica de los derechos de la mujer sobre una base de
igualdad con los del hombre y garantizar, por conducto de los tribunales
nacionales competentes y de otras instituciones públicas, la protección
efectiva de la mujer contra todo acto de discriminación;
d)
Abstenerse de incurrir en todo acto o práctica de discriminación contra la
mujer y velar por que las autoridades e instituciones públicas actúen de
conformidad con esta obligación;
e) Tomar
todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer
practicada por cualesquiera personas, organizaciones o empresas;
f) Adoptar
todas las medidas adecuadas, incluso de carácter legislativo, para modificar o
derogar leyes, reglamentos, usos y prácticas que constituyan discriminación
contra la mujer;
g) Derogar
todas las disposiciones penales nacionales que constituyan discriminación
contra la mujer.
Artículo 3
Los Estados
Partes tomarán en todas las esferas, y en particular en las esferas política,
social, económica y cultural, todas las medidas apropiadas, incluso de carácter
legislativo, para asegurar el pleno desarrollo y adelanto de la mujer, con el
objeto de garantizarle el ejercicio y el goce de los derechos
humanos y las libertades fundamentales en igualdad de condiciones con el
hombre.
LECTURA 2:
LA CONSTITUCIÓN DE ECUADOR Y LOS DERECHOS DE
LA MUJER
Lean el
siguiente texto Si bien Ecuador reconoció el derecho al voto femenino en 1929,
recién en 1979 se reconoció el derecho al voto a las mujeres analfabetas (en su
mayoría indígenas).
Las mujeres
del Ecuador han sido desde entonces protagonistas del proceso democrático.
Enfrentan triple discriminación en función del género, la pobreza y la etnia, y
han buscado espacios para promover la igualdad de género basadas en el
mejoramiento de sus propios sistemas normativos. En la constitución de 1998,
estos planteamientos se vieron reflejados en la incorporación de los siguientes
derechos:
§El derecho a
la integridad personal y a una vida libre de violencia, la igualdad ante la ley
y la no-discriminación.
§La
participación equitativa de mujeres y hombres en los procesos de elección
popular, en las instancias de dirección y decisión en el ámbito público, en la
administración de justicia, los organismos de control y los partidos.
§El derecho
de las mujeres a tomar decisiones libres y responsables sobre su vida sexual y
reproductiva.
§El
reconocimiento formal del trabajo doméstico como labor productiva.
§La igualdad
y corresponsabilidad en la familia y el apoyo a las jefas de hogar.
§La
obligatoriedad del Estado de aprobar políticas públicas e institucionalidad
para impulsar la igualdad de las mujeres.
En 2007,
organizaciones de mujeres se reunieron en Riobamba para presentar una propuesta
unificada frente a la Asamblea Constituyente en la Pre-Constituyente de Mujeres
del Ecuador. Allí se definieron
un conjunto
de ―reivindicaciones irrenunciables‖, que priorizaban una serie de nuevos
derechos y el mantenimiento de los ya alcanzados.
En la
constitución de 2008, estas reivindicaciones quedaron lasmadas en grandes temas
que fueron incorporados a lo largo del documento constitucional. Algunos de los
puntos más relevantes son:
-Los principios
de libertad, igualdad, dignidad, no-discriminación, justicia, solidaridad,
diversidad, reciprocidad, progresividad de los derechos humanos, paz, defensa y
protección del ambiente, la naturaleza y la biodiversidad, soberanía y
desarrollo humano sustentable.
-El
fortalecimiento del Estado Laico que implica libertad de las personas,
autonomía del Estado, independencia entre la ley civil y las normas religiosas
o filosóficas particulares, así como respeto a la libertad de conciencia.
-El derecho
a decidir sobre la vida sexual y reproductiva, así como el reconocimiento de la
diversidad de familias.
-La
valoración efectiva del trabajo doméstico no remunerado, la incorporación de la
economía del cuidado familiar, la compensación del Estado y la sociedad para
las mujeres, el acceso universal a la seguridad social y sus prestaciones
incluyendo la jubilación y la renta básica.
-Medios que
garanticen la paridad, alternabilidad y secuencialidad en el sistema electoral
ecuatoriano, en los procesos de selección de candidaturas, en las elecciones y
asignación de escaños, en la organización y funcionamiento de los partidos y
movimientos políticos, así como la creación de mecanismos de acción positiva
para la participación de las mujeres indígenas y afrodescendientes.
-El acceso a
la justicia para las mujeres, la imprescriptibilidad de delitos relacionados
con violencia de género e intrafamiliar, un sistema de justicia eficiente,
ágil, libre de corrupción y que termine con la impunidad. La protección
integral de las víctimas de violencia, la reparación y restitución de derechos. El derecho universal de las mujeres a la educación con acciones
positivas que permitan erradicar el alfabetismo, el derecho a la educación
sexual y a la salud sexual y reproductiva2
FUENTE:file:///C:/Users/usuario/Dropbox/LINEAMIENTOS-EDUCACION-PARA-LA-CIUDADANIA-TERCER-CURSO. mINISTERIO DE EDUCACION DEL ECUADOR
martes, 29 de julio de 2014
ESTUDIOS SOCIALES
DECIMOS AÑOS
ACTIVIDADES DE RECUPERACION
PARA REMEDIAL
El estudiante
que se ha quedado para el examen remedial deberá hacer las siguientes
actividades y que se evidenciaran entregando al docente de la asignatura antes
de entrar a rendir la evaluación en el mes de agosto.
1. Cuaderno de la materia igual.
2. Cuestionarios que fueron evaluados durante todo el año y que FUE
desarrollado por los estudiantes con el acompañamiento del docente en los días
designados por Inspección, según horario.
3. Del texto de la asignatura entregada a los estudiantes al inicio del
año, hacer las siguientes actividades:
|
EVALUACION
DE SEGUIMIENTO
|
PAGINAS
|
EVALUACION
CIERRE
|
PAGINAS
|
|
31-07-14
|
16-17
|
07-08-14
|
32-33
|
|
31-07-14
|
24-25
|
11-08-14
|
64-65
|
|
01-08-14
|
48-49
|
12-08-14
|
100-101
|
|
01-08-14
|
56-57
|
13-08-14
|
132-133
|
|
04-08-14
|
82-83
|
14-08-14
|
166-167
|
|
04-08-14
|
90-91
|
15-08-14
|
200-201
|
|
05-08-14
|
116-117
|
|
|
|
05-08-14
|
124-125
|
|
|
|
06-08-14
|
148-149
|
|
|
|
06-08-14
|
156-157
|
|
|
|
07-08-14
|
182-183
|
|
|
|
07-08-14
|
192-193
|
|
|
TODO LO ANTERIOR SERA
ENTREGADO EN UNA CARPETA (FOLDER) EN HOJAS A CUADRO, FIRMADO POR SU
REPRESENTANTE.
ENTREGAR EL DIA 18 DE AGOSTO DEL
2014 AL DOCENTE
sábado, 7 de junio de 2014
PARA LOS ESTUDIANTES DE DÉCIMO A y B
CUESTIONARIO DESARROLLARLO EN EL CUADERNO, FIRMADO DEL REPRESENTANTE
EL DÍA LUNES SE EVALUARÁ EN BASE A ESAS PREGUNTAS.
DESTREZA: Determinar las condiciones idóneas para el diálogo de civilizaciones sobre la valoración de los puntos comunes entre los seres humanos.
Pág. 186 - 187
1.- Escriba una definición de lo que es violencia
2.- ¿Qué es el bien público?
3.- ¿Por qué se manifiesta que la paz, es un bien público?
4.- Cite dos ejemplos de bien público
5.- Defina que es la PAZ.
6.- Escriba dos sugerencias, que permitan vivir en armonía y paz dentro de nuestra aula escolar.
7.- ¿Qué se ha hecho en el mundo para motivar la PAZ en nuestras sociedades?
HAGAN EL DEBER CON RESPONSABILIDAD, USTEDES SON GENTE DE ÉXITO
QUE TENGAN UN BUEN FIN DE SEMANA.
CUESTIONARIO DESARROLLARLO EN EL CUADERNO, FIRMADO DEL REPRESENTANTE
EL DÍA LUNES SE EVALUARÁ EN BASE A ESAS PREGUNTAS.
DESTREZA: Determinar las condiciones idóneas para el diálogo de civilizaciones sobre la valoración de los puntos comunes entre los seres humanos.
Pág. 186 - 187
1.- Escriba una definición de lo que es violencia
2.- ¿Qué es el bien público?
3.- ¿Por qué se manifiesta que la paz, es un bien público?
4.- Cite dos ejemplos de bien público
5.- Defina que es la PAZ.
6.- Escriba dos sugerencias, que permitan vivir en armonía y paz dentro de nuestra aula escolar.
7.- ¿Qué se ha hecho en el mundo para motivar la PAZ en nuestras sociedades?
HAGAN EL DEBER CON RESPONSABILIDAD, USTEDES SON GENTE DE ÉXITO
QUE TENGAN UN BUEN FIN DE SEMANA.
sábado, 10 de mayo de 2014
¿Qué es la organización popular?
TERCEROS DE BACHILLERATO A y B
LUEGO DE OBSERVAR EL SIGUIENTE VIDEO HACER LAS SIGUIENTES ACTIVIDADES:
1.- Definir con su propio léxico lo que es Organización Popular.
2.- Por qué se forman las organizaciones populares?
3.- Deducir dos aspectos positivos y dos aspectos negativos de las organizaciones populares.
4.- Enlistar 10 organizaciones populares y/ o sociales.
Tarea llevarlo en el cuaderno de materia.
AYUDARSE DEL SIGUIENTE DOCUMENTO
ORGANIZACIONES SOCIALES
No se dispone de información
cuantitativa sobre la participación femenina en organizaciones sociales mixtas,
si bien su presencia en muchas de ellas es indiscutible, tanto en el ámbito
sindical como campesino, popular urbano, de pequeños productores y comerciantes
y de indígenas.
cuantitativa sobre la participación femenina en organizaciones sociales mixtas,
si bien su presencia en muchas de ellas es indiscutible, tanto en el ámbito
sindical como campesino, popular urbano, de pequeños productores y comerciantes
y de indígenas.
En los años setenta se crean las
primeras Secretarías de la Mujer en organizaciones sindicales, pero es sólo en
la segunda mitad de la década de los ochenta que se desarrollan, en el seno de
diversas organizaciones, actividades dirigidas específicamente a las mujeres.
De hecho, las principales Federaciones y Confederaciones de trabajadores y
campesinos poseen un Departamento o Secretaría de la Mujer.
primeras Secretarías de la Mujer en organizaciones sindicales, pero es sólo en
la segunda mitad de la década de los ochenta que se desarrollan, en el seno de
diversas organizaciones, actividades dirigidas específicamente a las mujeres.
De hecho, las principales Federaciones y Confederaciones de trabajadores y
campesinos poseen un Departamento o Secretaría de la Mujer.
La Confederación Ecuatoriana de
Organizaciones Libres Sindicales (CEOLS) cuenta con una Secretaría de la Mujer
desde 1975. En 1986 se creó dentro de la Federación de Trabajadores Libres del
Guayas (FETLIG) la Secretaría de la Mujer y Asuntos Juveniles, la cual se
amplió posteriormente a los Asuntos Sociales. Actualmente, en el Comité
Ejecutivo de la FETLIG tres mujeres presiden Secretarías en calidad de
principales.
Organizaciones Libres Sindicales (CEOLS) cuenta con una Secretaría de la Mujer
desde 1975. En 1986 se creó dentro de la Federación de Trabajadores Libres del
Guayas (FETLIG) la Secretaría de la Mujer y Asuntos Juveniles, la cual se
amplió posteriormente a los Asuntos Sociales. Actualmente, en el Comité
Ejecutivo de la FETLIG tres mujeres presiden Secretarías en calidad de
principales.
La Federación de Trabajadores de
Pichincha (FTP) tiene una Secretaría de la Mujer desde 1986, destinada a formar
y capacitar a las dirigentas, integrada por sesenta mujeres, y la Central
Ecuatoriana de Organizaciones Clasistas (CEDOC) también creó un Departamento de
la Mujer. En los últimos años cobra importancia el trabajo del Departamento de
la Mujer Trabajadora de la Federación de Trabajadores Libres de Pichincha
(FETRALPI), que tiene 9.000 mujeres afiliadas de un total de 30.000.
Pichincha (FTP) tiene una Secretaría de la Mujer desde 1986, destinada a formar
y capacitar a las dirigentas, integrada por sesenta mujeres, y la Central
Ecuatoriana de Organizaciones Clasistas (CEDOC) también creó un Departamento de
la Mujer. En los últimos años cobra importancia el trabajo del Departamento de
la Mujer Trabajadora de la Federación de Trabajadores Libres de Pichincha
(FETRALPI), que tiene 9.000 mujeres afiliadas de un total de 30.000.
El sindicalismo ecuatoriano cuenta
hoy día con una líder femenina, quien ocupó la máxima dignidad de la Central de
Trabajadores del Ecuador (CTE) y luego la presidencia del Frente Unitario de
Trabajadores (FUT).
hoy día con una líder femenina, quien ocupó la máxima dignidad de la Central de
Trabajadores del Ecuador (CTE) y luego la presidencia del Frente Unitario de
Trabajadores (FUT).
La Coordinadora Nacional de Grupos
Negros Ecuatorianos, que reúne a más de 150 grupos, dispone de una Comisión de
la Mujer desde 1990, con comités en Esmeraldas, Guayas, Imbabura y Carchi.
Negros Ecuatorianos, que reúne a más de 150 grupos, dispone de una Comisión de
la Mujer desde 1990, con comités en Esmeraldas, Guayas, Imbabura y Carchi.
Un número significativo de
organizaciones populares mixtas, urbanas y rurales, tiene participación femenina
y desarrolla igualmente actividades específicas hacia ellas. Las hay en
diferentes provincias, tanto a nivel de base como también a nivel intermedio o
de segundo grado (Federaciones, Uniones, Confederaciones, etc.). Se destacan
organizaciones de comerciantes minoristas, pequeños productores y procesadores
de yuca.
organizaciones populares mixtas, urbanas y rurales, tiene participación femenina
y desarrolla igualmente actividades específicas hacia ellas. Las hay en
diferentes provincias, tanto a nivel de base como también a nivel intermedio o
de segundo grado (Federaciones, Uniones, Confederaciones, etc.). Se destacan
organizaciones de comerciantes minoristas, pequeños productores y procesadores
de yuca.
En los pueblos indígenas, si bien
no tienen una clara representación a nivel público y político, las mujeres han
jugado un rol importante en sus luchas desde las sublevaciones indígenas de los
siglos XVII y XVIII: en el Motín de las Recatonas de Pelileo en 1780 y en la
Asonada de las Mujeres de Baños en la provincia de Tungurahua; también en las
sublevaciones de Licto, Columbe y Guamote en la provincia de Chimborazo en
1803. En el presente siglo, su acción fue pionera en la constitución de las
primeras organizaciones y federaciones campesinas e indígenas, como la
Federación Ecuatoriana de Indios, de la cual Dolores Cacuango y Tránsito Amaña
fueron sus promotoras y dirigentas.
no tienen una clara representación a nivel público y político, las mujeres han
jugado un rol importante en sus luchas desde las sublevaciones indígenas de los
siglos XVII y XVIII: en el Motín de las Recatonas de Pelileo en 1780 y en la
Asonada de las Mujeres de Baños en la provincia de Tungurahua; también en las
sublevaciones de Licto, Columbe y Guamote en la provincia de Chimborazo en
1803. En el presente siglo, su acción fue pionera en la constitución de las
primeras organizaciones y federaciones campesinas e indígenas, como la
Federación Ecuatoriana de Indios, de la cual Dolores Cacuango y Tránsito Amaña
fueron sus promotoras y dirigentas.
En los años 85 y 86 se crean las
Secretarías de la Mujer en la organización indígena ECUARRUNARI, la
Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana
(CONFENIAE) y la Confederación Nacional Indígena Ecuatoriana (CONAIE). En 1986
se realizó el Primer Congreso de la Mujer Indígena de la CONAIE, a partir del
cual se creó la Dirigencia de la Mujer para optimizar su participación en el
proceso organizativo.
Secretarías de la Mujer en la organización indígena ECUARRUNARI, la
Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana
(CONFENIAE) y la Confederación Nacional Indígena Ecuatoriana (CONAIE). En 1986
se realizó el Primer Congreso de la Mujer Indígena de la CONAIE, a partir del
cual se creó la Dirigencia de la Mujer para optimizar su participación en el
proceso organizativo.
En el Levantamiento Nacional
Indígena de junio de 1990, producido como consecuencia de sus históricas reivindicaciones
sobre la tierra y el respeto a sus tradiciones, las mujeres tuvieron una activa
participación, marcando un nuevo hito en su proceso de organización.
Indígena de junio de 1990, producido como consecuencia de sus históricas reivindicaciones
sobre la tierra y el respeto a sus tradiciones, las mujeres tuvieron una activa
participación, marcando un nuevo hito en su proceso de organización.
ORGANIZACIONES SOCIALES MIXTAS
CON SECRETARIA DE LA MUJER, 1991
Organizaciones sindicales |
|
Departamento de la Mujer Trabajadora |
Federación de Trabajadores Libres de Pichincha (FETRALPI) |
Secretaría de la Mujer |
Confederación de Trabajadores del Ecuador |
Secretaría de la Mujer |
CEOLS - Quito (Pichincha) |
Secretaría de la Mujer |
Unión Campesina del Azuay (UNASAY) |
Secretaría de la Mujer |
Federación Provincial de Organizaciones Campesinas y Populares del Sur (FUPOCPS) |
Secretaría de la Mujer, Asuntos Juveniles y Asuntos Sociales |
Federación de Trabajadores Libres del Guayas (FETLIG) |
Departamento de la Mujer |
Central Ecuatoriana de Organizaciones Clasistas (CEDOC), Organizaciones Clasistas (CEDOC) |
Secretaría de la Mujer |
Federación de Trabajadores de Pichincha (FTP) |
Grupos negros |
|
Comisión de la Mujer |
Coordinadora Nacional de Grupos Negros Ecuatorianos |
Organizaciones indígenas |
|
Secretaría de la Mujer |
Pichincha-Riccharimui |
Secretaría de la Mujer |
ECUARRUNARI |
Secretaría de la Mujer |
Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (CONFENIAE) |
Secretaría de la Mujer |
Confederación Nacional Indígena Ecuatoriana (CONAIE) |
Fuentes: FLACSO-Quito. CECIM-María
Quilla-CEAAL, Directorio "Trabajando con Mujeres en el Ecuador", Quito,
1990. ACDI-CEPLAES, Entre los límites y las rupturas. Las mujeres ecuatorianas
en la década de los 80, Quito, 1992.
Quilla-CEAAL, Directorio "Trabajando con Mujeres en el Ecuador", Quito,
1990. ACDI-CEPLAES, Entre los límites y las rupturas. Las mujeres ecuatorianas
en la década de los 80, Quito, 1992.
ORGANIZACIONES
POPULARES MIXTAS, URBANAS Y RURALES, CON PARTICIPACION FEMENINA, 1991
POPULARES MIXTAS, URBANAS Y RURALES, CON PARTICIPACION FEMENINA, 1991
- Casa Campesina – Cayambe
- Club 4 F – Pichincha
- Asociación Cristiana de
Jóvenes (ACJ) – Quito - Escuela de Educación y
Cultura Andina – Bolívar
- Unión de Organizaciones
Populares de Ayora-Cayambe (UNOPAC) - Federación Nacional de
Comerciantes Minoristas (FENACOMI) – Quito - Unión Noroccidental de
Organizaciones Campesinas y Poblacionales de Pichincha (UNOCYP) –
Pichincha - Federación Campesina de
Bolívar, FECAB-BRUNARI – Bolívar - Unión de Organizaciones
Campesinas de Esmeraldas (UOCE) - Unión de Organizaciones
Campesinas de Manabí (UNOCAM) - Movimiento Afroecuatoriano
CONCIENCIA – Esmeraldas - Unión de Asociaciones de
Productores y Procesadores de Yuca (UAPPY) – Esmeraldas - UAPPY - Portoviejo (Manabí)
- Pro-Familias Unidas
Fuentes:
CECIM-María Quilla-CEAAL, Directorio "Trabajando con mujeres en el
Ecuador", Quito, 1990. ACDI-CEPLAES, Entre los límites y las
rupturas. Las
mujeres ecuatorianas en la década de los 80, Quito, 1992.
CECIM-María Quilla-CEAAL, Directorio "Trabajando con mujeres en el
Ecuador", Quito, 1990. ACDI-CEPLAES, Entre los límites y las
rupturas. Las
mujeres ecuatorianas en la década de los 80, Quito, 1992.
Los que se portan mal
01/06/2011 Por plazademayo.com
Por Adriana Amado
Protesta social: barómetro de la democracia y derecho a la libertad de expresión
“El derecho a disentir es lo propio de las sociedades democráticas. Y
la protestaes el ejercicio activo de la libertad de expresión” plantea
Omar Rincón, director del
C3 y uno de los editores de un libro que compila las miradas de
diecisiete periodistas de toda Latinoamérica para mostrar en primera
persona qué está pasando en un continente que sigue en pie de protesta.
Eligieron como título “Vamos a portarnos mal”, de una canción de la agrupación Calle 13, sonido puro de rebeldía latina de hoy. ¿Por qué hablar de mal comportamiento si se trata del ejercicio del derecho a expresar lo que no se
escucha por otras vías? Explica Omar Rincón que “la protesta social y
la movilización es vista como ‘portarse mal’ por los gobernantes, los medios de comunicación
y los poderosos. Siempre dicen: ‘si se portan bien, habrá diálogo’. Y
es así, protestar es un asunto de mala educación política para los
poderosos: interfieren la movilidad, entorpecen el paisaje, ensucian la
vida pública. ¡Eso es lo que molesta, no sus peticiones!”. A esto habría
que agregar, como canta Calle 13, que la protesta calma la injusticia,
la impotencia del ciudadano que no se siente escuchado: “el desorden es
tu penicilina, brincando curas los dolores sin aspirina”.
Eleonora Rabinovich, Directora del área de Libertad de Expresión de la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), participó junto con Rincón y Ana Lucía Magrini en la edición del libro y compartió con plazademayo.com algunas ideas que surgen de esa investigación.
¿Qué es hoy la protesta en América Latina?
La protesta forma parte de la vida en democracia y constituye una forma de participación política.
En regiones como América Latina expresa, en muchos casos, una alta
conflictividad social producto de desigualdades y derechos vulnerados.
No hay un escenario uniforme, homogéneo, sino que existen una variedad
de mecanismos y una multiplicidad de demandas en juego dependiendo de
cada contexto. No es lo mismo la protesta social en Honduras tras el
golpe, que en Uruguay, por ejemplo. Sin embargo, también se pueden
encontrar puntos en común, como que por ejemplo las movilizaciones se
enmarcan en un contexto de generalizada crisis de representación
política.
¿Qué se reclama?
Hay un sinnúmero de reclamos: en primer lugar, luchas por los derechos económicos y sociales, el derecho a la tierra,
la defensa de los recursos naturales, con una característica: muchas
veces la pelea es por reclamos de derechos ya establecidos en luchas
anteriores que deben consolidarse. Las distintas historias que componen
el libro destacan la centralidad que tienen los movimientos indígenas.
Luego, entre otros, los artículos cuentan las protestas de los
movimientos de derechos humanos, las luchas de género y las protestas
por la diversidad sexual, que son relativamente recientes en algunos
países, y los estudiantes como un colectivo significativo. Del libro se
desprende que la protesta es fundamentalmente, pero no solamente, un
instrumento de los grupos más vulnerables: hay protestas configuradas
desde lugares de resistencia que buscan transformaciones sociales (como
el movimiento piquetero, los Sin Tierra en Brasil) y también protestas
configuradas desde el espacio dominante (grupos económicos, Iglesia,
etc.) que generalmente surgen cuando sus intereses económicos o
ideológicos son afectados.
Dice Omar Rincón que la protesta social en tanto acto creativo y
político de la libertad de expresión, en tanto lucha por la
significación pública, tiene distintas estéticas. Y enumera las diversas
manifestaciones culturales que asume: el piquete, el escrache, los
cacerolazos, los cortes de ruta, la paralización, el caminar, las
mingas, músicas, stickers, graffitis, el silencio, la desnudez; las
clásicas como huelgas, paros cívicos, movilizaciones, manifestaciones; y
las de las nuevas tecnologías que usan intensivamente el internet, el twitter, el mensaje de texto,
el celular para campañas de activismo político en código abierto y para
llevar a cabo flashmobs u organizar cómo se actúa para tomarse un lugar
público. También aclara que desde la mirada de los gobiernos y los
medios de comunicación no todas las protestas son iguales: hay
“protestas bien” como las ecológicas, feministas, indigenistas, gays,
que son causas “progres” que no quedaría bien repudiar abiertamente.
Están “las protestas problemáticas”, las de los derechos humanos, que no
se entienden pero que terminan asumiéndose más por temor que por
convencimiento. Y también están “las protestas mal” de sindicalistas,
jóvenes, afros, estudiantes, educadores, gente sin tierra. En el relato
del poder, dice Rincón, “esas solo quieren desestabilizar la comodidad
del sistema y están siempre infiltradas de violentos”.
Ana Lucía
Magrini, la otra editora de la obra, explica por qué no es aceptable ese
relato del poder. Plantea la investigadora que “La protesta social es
la válvula de escape
del conflicto en democracia y, por lo tanto, nunca es un atentado a las
lógicas de la democracia sino un requisito y hasta un “indicador” de
los niveles de democracia de un régimen político y comunicativo. Si no
hay posibilidad de protesta social, si los gobiernos criminalizan la
protesta social, si los medios de comunicación la invisibilizan y la
estigmatizan, entonces asistimos a un régimen democrático endeble o al
menos restringido”. Rabinovich explica en la charla esta paradoja.
-El libro intenta mostrar que la protesta es un indicador de
democracia, pero desde el poder y los medios se presentan a los que
protestan como enemigos de la democracia…
La protesta forma parte de la vida en democracia y debe ser entendida
como una forma de participación política. La protesta, en general, no
debería ser considerada como un atentado contra la democracia sino más
bien un “indicador” de los niveles de democracia de un régimen político.
Cómo decimos en el libro, si no hay posibilidad de protesta social, si
los gobiernos criminalizan la protesta social, entonces asistimos a un
régimen democrático endeble o al menos restringido. Paradójicamente, la
protesta también es un indicador de la capacidad de procesamiento
institucional de las demandas de la población o de alguno de sus
sectores.
Pero no es así como el Estado recibe las manifestaciones sociales…
La protesta busca hacer valer una demanda que el Estado debe canalizar
de algún modo, pide por oídos institucionales. En este sentido, existen
evidentes problemas en varios países de la región. Como ocurre cuando
los Estados responden a través de la represión y el uso desproporcionado
de la fuerza pública, o responden a través de la criminalización y
persecución judicial de quienes protestan, en frecuente violación a los
principios que rigen la intervención estatal en este campo. Pero además
hay otras formas de apaciguar las demandas que pueden resultar
problemáticas y que son señaladas en varios de los artículos:
la cooptación de los movimientos, la estigmatización o descalificación
de los grupos o sus líderes, o la deslegitimación a través del llamado a
diálogos no efectivos.
¿Y los medios? ¿No contribuyen también a la deslegitimación de la protesta?
Los medios son otro de los sujetos interpelados por la
protesta, porque se busca la repercusión mediática como forma de ganar
visibilidad e influir en las agendas públicas y políticas. Con matices y
muchas excepciones, la protesta es generalmente comunicada desde una
matriz de espectacularidad y simplificación, donde no hay un seguimiento
de las demandas y los procesos sino que lo noticiable es la crisis, o
como dice el presidente del Colegio de Periodistas de Chile “La protesta
no es noticia hasta que revienta”. Se utiliza frecuentemente una
narrativa delictiva, ocultando los temas de fondo y despolitizándola, y
abunda la descalificación de quienes protestan (son “violentos”,
“antidemocráticos” “haraganes”). También hay protestas y reclamos que no
tienen espacio en los medios y quedan invisibilizadas. Otra cosa que
surge de los relatos es que hay protestas de primera y protestas de
segunda, con distinto grado de tolerancia según quien manifieste. Pero
no todo es tan lineal: el periodista de Ecuador cuenta que los medios
críticos del gobierno dan amplia cobertura a las protestas de sectores
que constituyeron la base de apoyo de Correa, usándola como termómetro
de la inestabilidad política. De este modo, sectores contrapuestos son
visibilizados como parte de la misma oposición política.
¿Por qué plantean que protesta es una forma colectiva de ejercer la libertad de expresión?
Muchas veces es la única vía que encuentran determinados sectores
para expresar su voz frente a canales institucionales cerrados y con
serias dificultades para acceder a los medios de comunicación. La
protesta, en ese sentido, es una precondición para el ejercicio de otros
derechos. Una precondición del propio sistema democrático que debe
garantizar por un lado, la circulación de la mayor cantidad de voces
dentro del debate público, y en particular, la inclusión de los sectores
más vulnerables, y por otro, una supertolerancia frente a la crítica
política y las ideas disidentes. Por todas estas razones, para el
Sistema Interamericano de Derechos Humanos la protesta, la protesta
política y la protesta de los grupos vulnerables constituye un tipo de
discurso especialmente protegido cuya limitación se encuadra dentro de
ciertos estándares muy específicos.
Si la protesta es una forma de ejercicio de libertad de expresión, ¿qué garantías deben exigirse para su cumplimiento?
Los gobiernos deben promover, en primer lugar, oportunidades de
expresión para todos los sectores, en particular para que los que tengan
dificultades de ingresar en el debate público. Esto forma parte del
derecho a la libertad de expresión entendido como derecho individual
pero también social. En relación con la protesta, esto no significa que
no pueda ser razonable y proporcionalmente regulada, pero deben
respetarse las exigencias y condiciones que impone el respeto al
ejercicio de la libertad de expresión de acuerdo al Sistema
Interamericano de Derechos Humanos. Como dijo la Relatoría para la
Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,
los límites desproporcionados de la protesta, en particular cuando se
trata de grupos que no tienen otra forma de expresarse públicamente,
comprometen seriamente el derecho a la libertad de expresión. Por otra
parte, la protesta busca muchas veces canalizar un reclamo por derechos
insatisfechos, y hay que prestar atención al desenlace que tiene, en
relación con la capacidad estatal de articular y procesar demandas y
traducirlas en reconocimiento de derechos.
Dos autoridades mundiales avalan esta posición. Frank La Rue, relator Especial de las Naciones Unidas sobre Libertad de Opinión y Expresión,
dice en el libro que “En ningún caso puede un gobierno o autoridad de
Estado limitar la movilización o protesta social para silenciar la
crítica a su gestión o a hechos o acciones que afecten los derechos de
la población. Cabe mencionar, que en muchos países del mundo la
movilización o protesta no tiene requisitos previos, más que informar
oportunamente de su recorrido por razones de organización del tránsito”.
A su vez Catalina Botero, Relatora Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA
agrega que “en algunos países en los que existe una gran polarización y
una enorme intolerancia a la crítica y a la disidencia, la protesta
social se estigmatiza y criminaliza y las personas que simplemente salen
a la calle a defender sus derechos o sus opiniones, se pueden ver
enfrentadas incluso a procesos penales por crímenes como terrorismo o
sedición. En otros lugares en los que existe mayor tolerancia y respeto,
se han presentado sin embargo excesos inaceptables de la fuerza
pública”.
En Argentina estamos lamentando estos abusos. Como los de fuerzas
policiales que acabaron con la vida de uno de los manifestantes de la
Comunidad La Primavera. O los excesos de fuerzas paraestatales, que
actuaron por consentimiento u omisión del poder público, como en el caso
de Mariano Ferreyra. Sin embargo, todavía cuesta entender que en
democracia el derecho de expresión es tan válido como el del libre
tránsito, el del orden público, el principio de autoridad, o cualquier
argumento que intente deslegitimar la posibilidad de escuchar una voz
que generalmente estalla por estar cansada de ser desatendida. Dice la
canción de Calle 13 “Vamos a portarnos mal, pero con dignidad”.
Protesta social: barómetro de la democracia y derecho a la libertad de expresión
“El derecho a disentir es lo propio de las sociedades democráticas. Y
la protestaes el ejercicio activo de la libertad de expresión” plantea
Omar Rincón, director del
C3 y uno de los editores de un libro que compila las miradas de
diecisiete periodistas de toda Latinoamérica para mostrar en primera
persona qué está pasando en un continente que sigue en pie de protesta.
Eligieron como título “Vamos a portarnos mal”, de una canción de la agrupación Calle 13, sonido puro de rebeldía latina de hoy. ¿Por qué hablar de mal comportamiento si se trata del ejercicio del derecho a expresar lo que no se
escucha por otras vías? Explica Omar Rincón que “la protesta social y
la movilización es vista como ‘portarse mal’ por los gobernantes, los medios de comunicación
y los poderosos. Siempre dicen: ‘si se portan bien, habrá diálogo’. Y
es así, protestar es un asunto de mala educación política para los
poderosos: interfieren la movilidad, entorpecen el paisaje, ensucian la
vida pública. ¡Eso es lo que molesta, no sus peticiones!”. A esto habría
que agregar, como canta Calle 13, que la protesta calma la injusticia,
la impotencia del ciudadano que no se siente escuchado: “el desorden es
tu penicilina, brincando curas los dolores sin aspirina”.
Eleonora Rabinovich, Directora del área de Libertad de Expresión de la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), participó junto con Rincón y Ana Lucía Magrini en la edición del libro y compartió con plazademayo.com algunas ideas que surgen de esa investigación.
¿Qué es hoy la protesta en América Latina?
La protesta forma parte de la vida en democracia y constituye una forma de participación política.
En regiones como América Latina expresa, en muchos casos, una alta
conflictividad social producto de desigualdades y derechos vulnerados.
No hay un escenario uniforme, homogéneo, sino que existen una variedad
de mecanismos y una multiplicidad de demandas en juego dependiendo de
cada contexto. No es lo mismo la protesta social en Honduras tras el
golpe, que en Uruguay, por ejemplo. Sin embargo, también se pueden
encontrar puntos en común, como que por ejemplo las movilizaciones se
enmarcan en un contexto de generalizada crisis de representación
política.
¿Qué se reclama?
Hay un sinnúmero de reclamos: en primer lugar, luchas por los derechos económicos y sociales, el derecho a la tierra,
la defensa de los recursos naturales, con una característica: muchas
veces la pelea es por reclamos de derechos ya establecidos en luchas
anteriores que deben consolidarse. Las distintas historias que componen
el libro destacan la centralidad que tienen los movimientos indígenas.
Luego, entre otros, los artículos cuentan las protestas de los
movimientos de derechos humanos, las luchas de género y las protestas
por la diversidad sexual, que son relativamente recientes en algunos
países, y los estudiantes como un colectivo significativo. Del libro se
desprende que la protesta es fundamentalmente, pero no solamente, un
instrumento de los grupos más vulnerables: hay protestas configuradas
desde lugares de resistencia que buscan transformaciones sociales (como
el movimiento piquetero, los Sin Tierra en Brasil) y también protestas
configuradas desde el espacio dominante (grupos económicos, Iglesia,
etc.) que generalmente surgen cuando sus intereses económicos o
ideológicos son afectados.
Dice Omar Rincón que la protesta social en tanto acto creativo y
político de la libertad de expresión, en tanto lucha por la
significación pública, tiene distintas estéticas. Y enumera las diversas
manifestaciones culturales que asume: el piquete, el escrache, los
cacerolazos, los cortes de ruta, la paralización, el caminar, las
mingas, músicas, stickers, graffitis, el silencio, la desnudez; las
clásicas como huelgas, paros cívicos, movilizaciones, manifestaciones; y
las de las nuevas tecnologías que usan intensivamente el internet, el twitter, el mensaje de texto,
el celular para campañas de activismo político en código abierto y para
llevar a cabo flashmobs u organizar cómo se actúa para tomarse un lugar
público. También aclara que desde la mirada de los gobiernos y los
medios de comunicación no todas las protestas son iguales: hay
“protestas bien” como las ecológicas, feministas, indigenistas, gays,
que son causas “progres” que no quedaría bien repudiar abiertamente.
Están “las protestas problemáticas”, las de los derechos humanos, que no
se entienden pero que terminan asumiéndose más por temor que por
convencimiento. Y también están “las protestas mal” de sindicalistas,
jóvenes, afros, estudiantes, educadores, gente sin tierra. En el relato
del poder, dice Rincón, “esas solo quieren desestabilizar la comodidad
del sistema y están siempre infiltradas de violentos”.
Ana Lucía
Magrini, la otra editora de la obra, explica por qué no es aceptable ese
relato del poder. Plantea la investigadora que “La protesta social es
la válvula de escape
del conflicto en democracia y, por lo tanto, nunca es un atentado a las
lógicas de la democracia sino un requisito y hasta un “indicador” de
los niveles de democracia de un régimen político y comunicativo. Si no
hay posibilidad de protesta social, si los gobiernos criminalizan la
protesta social, si los medios de comunicación la invisibilizan y la
estigmatizan, entonces asistimos a un régimen democrático endeble o al
menos restringido”. Rabinovich explica en la charla esta paradoja.
-El libro intenta mostrar que la protesta es un indicador de
democracia, pero desde el poder y los medios se presentan a los que
protestan como enemigos de la democracia…
La protesta forma parte de la vida en democracia y debe ser entendida
como una forma de participación política. La protesta, en general, no
debería ser considerada como un atentado contra la democracia sino más
bien un “indicador” de los niveles de democracia de un régimen político.
Cómo decimos en el libro, si no hay posibilidad de protesta social, si
los gobiernos criminalizan la protesta social, entonces asistimos a un
régimen democrático endeble o al menos restringido. Paradójicamente, la
protesta también es un indicador de la capacidad de procesamiento
institucional de las demandas de la población o de alguno de sus
sectores.
Pero no es así como el Estado recibe las manifestaciones sociales…
La protesta busca hacer valer una demanda que el Estado debe canalizar
de algún modo, pide por oídos institucionales. En este sentido, existen
evidentes problemas en varios países de la región. Como ocurre cuando
los Estados responden a través de la represión y el uso desproporcionado
de la fuerza pública, o responden a través de la criminalización y
persecución judicial de quienes protestan, en frecuente violación a los
principios que rigen la intervención estatal en este campo. Pero además
hay otras formas de apaciguar las demandas que pueden resultar
problemáticas y que son señaladas en varios de los artículos:
la cooptación de los movimientos, la estigmatización o descalificación
de los grupos o sus líderes, o la deslegitimación a través del llamado a
diálogos no efectivos.
¿Y los medios? ¿No contribuyen también a la deslegitimación de la protesta?
Los medios son otro de los sujetos interpelados por la
protesta, porque se busca la repercusión mediática como forma de ganar
visibilidad e influir en las agendas públicas y políticas. Con matices y
muchas excepciones, la protesta es generalmente comunicada desde una
matriz de espectacularidad y simplificación, donde no hay un seguimiento
de las demandas y los procesos sino que lo noticiable es la crisis, o
como dice el presidente del Colegio de Periodistas de Chile “La protesta
no es noticia hasta que revienta”. Se utiliza frecuentemente una
narrativa delictiva, ocultando los temas de fondo y despolitizándola, y
abunda la descalificación de quienes protestan (son “violentos”,
“antidemocráticos” “haraganes”). También hay protestas y reclamos que no
tienen espacio en los medios y quedan invisibilizadas. Otra cosa que
surge de los relatos es que hay protestas de primera y protestas de
segunda, con distinto grado de tolerancia según quien manifieste. Pero
no todo es tan lineal: el periodista de Ecuador cuenta que los medios
críticos del gobierno dan amplia cobertura a las protestas de sectores
que constituyeron la base de apoyo de Correa, usándola como termómetro
de la inestabilidad política. De este modo, sectores contrapuestos son
visibilizados como parte de la misma oposición política.
¿Por qué plantean que protesta es una forma colectiva de ejercer la libertad de expresión?
Muchas veces es la única vía que encuentran determinados sectores
para expresar su voz frente a canales institucionales cerrados y con
serias dificultades para acceder a los medios de comunicación. La
protesta, en ese sentido, es una precondición para el ejercicio de otros
derechos. Una precondición del propio sistema democrático que debe
garantizar por un lado, la circulación de la mayor cantidad de voces
dentro del debate público, y en particular, la inclusión de los sectores
más vulnerables, y por otro, una supertolerancia frente a la crítica
política y las ideas disidentes. Por todas estas razones, para el
Sistema Interamericano de Derechos Humanos la protesta, la protesta
política y la protesta de los grupos vulnerables constituye un tipo de
discurso especialmente protegido cuya limitación se encuadra dentro de
ciertos estándares muy específicos.
Si la protesta es una forma de ejercicio de libertad de expresión, ¿qué garantías deben exigirse para su cumplimiento?
Los gobiernos deben promover, en primer lugar, oportunidades de
expresión para todos los sectores, en particular para que los que tengan
dificultades de ingresar en el debate público. Esto forma parte del
derecho a la libertad de expresión entendido como derecho individual
pero también social. En relación con la protesta, esto no significa que
no pueda ser razonable y proporcionalmente regulada, pero deben
respetarse las exigencias y condiciones que impone el respeto al
ejercicio de la libertad de expresión de acuerdo al Sistema
Interamericano de Derechos Humanos. Como dijo la Relatoría para la
Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,
los límites desproporcionados de la protesta, en particular cuando se
trata de grupos que no tienen otra forma de expresarse públicamente,
comprometen seriamente el derecho a la libertad de expresión. Por otra
parte, la protesta busca muchas veces canalizar un reclamo por derechos
insatisfechos, y hay que prestar atención al desenlace que tiene, en
relación con la capacidad estatal de articular y procesar demandas y
traducirlas en reconocimiento de derechos.
Dos autoridades mundiales avalan esta posición. Frank La Rue, relator Especial de las Naciones Unidas sobre Libertad de Opinión y Expresión,
dice en el libro que “En ningún caso puede un gobierno o autoridad de
Estado limitar la movilización o protesta social para silenciar la
crítica a su gestión o a hechos o acciones que afecten los derechos de
la población. Cabe mencionar, que en muchos países del mundo la
movilización o protesta no tiene requisitos previos, más que informar
oportunamente de su recorrido por razones de organización del tránsito”.
A su vez Catalina Botero, Relatora Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA
agrega que “en algunos países en los que existe una gran polarización y
una enorme intolerancia a la crítica y a la disidencia, la protesta
social se estigmatiza y criminaliza y las personas que simplemente salen
a la calle a defender sus derechos o sus opiniones, se pueden ver
enfrentadas incluso a procesos penales por crímenes como terrorismo o
sedición. En otros lugares en los que existe mayor tolerancia y respeto,
se han presentado sin embargo excesos inaceptables de la fuerza
pública”.
En Argentina estamos lamentando estos abusos. Como los de fuerzas
policiales que acabaron con la vida de uno de los manifestantes de la
Comunidad La Primavera. O los excesos de fuerzas paraestatales, que
actuaron por consentimiento u omisión del poder público, como en el caso
de Mariano Ferreyra. Sin embargo, todavía cuesta entender que en
democracia el derecho de expresión es tan válido como el del libre
tránsito, el del orden público, el principio de autoridad, o cualquier
argumento que intente deslegitimar la posibilidad de escuchar una voz
que generalmente estalla por estar cansada de ser desatendida. Dice la
canción de Calle 13 “Vamos a portarnos mal, pero con dignidad”.
http://www.plazademayo.com/2011/06/protesta-social-barometro-de-la-democracia-y-derecho-a-la-libertad-de-expresion/#sthash.Q1QDusV7.dpuf
Los que se portan mal
01/06/2011 Por plazademayo.com
Por Adriana Amado
Protesta social: barómetro de la democracia y derecho a la libertad de expresión
“El derecho a disentir es lo propio de las sociedades democráticas. Y
la protestaes el ejercicio activo de la libertad de expresión” plantea
Omar Rincón, director del
C3 y uno de los editores de un libro que compila las miradas de
diecisiete periodistas de toda Latinoamérica para mostrar en primera
persona qué está pasando en un continente que sigue en pie de protesta.
Eligieron como título “Vamos a portarnos mal”, de una canción de la agrupación Calle 13, sonido puro de rebeldía latina de hoy. ¿Por qué hablar de mal comportamiento si se trata del ejercicio del derecho a expresar lo que no se
escucha por otras vías? Explica Omar Rincón que “la protesta social y
la movilización es vista como ‘portarse mal’ por los gobernantes, los medios de comunicación
y los poderosos. Siempre dicen: ‘si se portan bien, habrá diálogo’. Y
es así, protestar es un asunto de mala educación política para los
poderosos: interfieren la movilidad, entorpecen el paisaje, ensucian la
vida pública. ¡Eso es lo que molesta, no sus peticiones!”. A esto habría
que agregar, como canta Calle 13, que la protesta calma la injusticia,
la impotencia del ciudadano que no se siente escuchado: “el desorden es
tu penicilina, brincando curas los dolores sin aspirina”.
Eleonora Rabinovich, Directora del área de Libertad de Expresión de la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), participó junto con Rincón y Ana Lucía Magrini en la edición del libro y compartió con plazademayo.com algunas ideas que surgen de esa investigación.
¿Qué es hoy la protesta en América Latina?
La protesta forma parte de la vida en democracia y constituye una forma de participación política.
En regiones como América Latina expresa, en muchos casos, una alta
conflictividad social producto de desigualdades y derechos vulnerados.
No hay un escenario uniforme, homogéneo, sino que existen una variedad
de mecanismos y una multiplicidad de demandas en juego dependiendo de
cada contexto. No es lo mismo la protesta social en Honduras tras el
golpe, que en Uruguay, por ejemplo. Sin embargo, también se pueden
encontrar puntos en común, como que por ejemplo las movilizaciones se
enmarcan en un contexto de generalizada crisis de representación
política.
¿Qué se reclama?
Hay un sinnúmero de reclamos: en primer lugar, luchas por los derechos económicos y sociales, el derecho a la tierra,
la defensa de los recursos naturales, con una característica: muchas
veces la pelea es por reclamos de derechos ya establecidos en luchas
anteriores que deben consolidarse. Las distintas historias que componen
el libro destacan la centralidad que tienen los movimientos indígenas.
Luego, entre otros, los artículos cuentan las protestas de los
movimientos de derechos humanos, las luchas de género y las protestas
por la diversidad sexual, que son relativamente recientes en algunos
países, y los estudiantes como un colectivo significativo. Del libro se
desprende que la protesta es fundamentalmente, pero no solamente, un
instrumento de los grupos más vulnerables: hay protestas configuradas
desde lugares de resistencia que buscan transformaciones sociales (como
el movimiento piquetero, los Sin Tierra en Brasil) y también protestas
configuradas desde el espacio dominante (grupos económicos, Iglesia,
etc.) que generalmente surgen cuando sus intereses económicos o
ideológicos son afectados.
Dice Omar Rincón que la protesta social en tanto acto creativo y
político de la libertad de expresión, en tanto lucha por la
significación pública, tiene distintas estéticas. Y enumera las diversas
manifestaciones culturales que asume: el piquete, el escrache, los
cacerolazos, los cortes de ruta, la paralización, el caminar, las
mingas, músicas, stickers, graffitis, el silencio, la desnudez; las
clásicas como huelgas, paros cívicos, movilizaciones, manifestaciones; y
las de las nuevas tecnologías que usan intensivamente el internet, el twitter, el mensaje de texto,
el celular para campañas de activismo político en código abierto y para
llevar a cabo flashmobs u organizar cómo se actúa para tomarse un lugar
público. También aclara que desde la mirada de los gobiernos y los
medios de comunicación no todas las protestas son iguales: hay
“protestas bien” como las ecológicas, feministas, indigenistas, gays,
que son causas “progres” que no quedaría bien repudiar abiertamente.
Están “las protestas problemáticas”, las de los derechos humanos, que no
se entienden pero que terminan asumiéndose más por temor que por
convencimiento. Y también están “las protestas mal” de sindicalistas,
jóvenes, afros, estudiantes, educadores, gente sin tierra. En el relato
del poder, dice Rincón, “esas solo quieren desestabilizar la comodidad
del sistema y están siempre infiltradas de violentos”.
Ana Lucía
Magrini, la otra editora de la obra, explica por qué no es aceptable ese
relato del poder. Plantea la investigadora que “La protesta social es
la válvula de escape
del conflicto en democracia y, por lo tanto, nunca es un atentado a las
lógicas de la democracia sino un requisito y hasta un “indicador” de
los niveles de democracia de un régimen político y comunicativo. Si no
hay posibilidad de protesta social, si los gobiernos criminalizan la
protesta social, si los medios de comunicación la invisibilizan y la
estigmatizan, entonces asistimos a un régimen democrático endeble o al
menos restringido”. Rabinovich explica en la charla esta paradoja.
-El libro intenta mostrar que la protesta es un indicador de
democracia, pero desde el poder y los medios se presentan a los que
protestan como enemigos de la democracia…
La protesta forma parte de la vida en democracia y debe ser entendida
como una forma de participación política. La protesta, en general, no
debería ser considerada como un atentado contra la democracia sino más
bien un “indicador” de los niveles de democracia de un régimen político.
Cómo decimos en el libro, si no hay posibilidad de protesta social, si
los gobiernos criminalizan la protesta social, entonces asistimos a un
régimen democrático endeble o al menos restringido. Paradójicamente, la
protesta también es un indicador de la capacidad de procesamiento
institucional de las demandas de la población o de alguno de sus
sectores.
Pero no es así como el Estado recibe las manifestaciones sociales…
La protesta busca hacer valer una demanda que el Estado debe canalizar
de algún modo, pide por oídos institucionales. En este sentido, existen
evidentes problemas en varios países de la región. Como ocurre cuando
los Estados responden a través de la represión y el uso desproporcionado
de la fuerza pública, o responden a través de la criminalización y
persecución judicial de quienes protestan, en frecuente violación a los
principios que rigen la intervención estatal en este campo. Pero además
hay otras formas de apaciguar las demandas que pueden resultar
problemáticas y que son señaladas en varios de los artículos:
la cooptación de los movimientos, la estigmatización o descalificación
de los grupos o sus líderes, o la deslegitimación a través del llamado a
diálogos no efectivos.
¿Y los medios? ¿No contribuyen también a la deslegitimación de la protesta?
Los medios son otro de los sujetos interpelados por la
protesta, porque se busca la repercusión mediática como forma de ganar
visibilidad e influir en las agendas públicas y políticas. Con matices y
muchas excepciones, la protesta es generalmente comunicada desde una
matriz de espectacularidad y simplificación, donde no hay un seguimiento
de las demandas y los procesos sino que lo noticiable es la crisis, o
como dice el presidente del Colegio de Periodistas de Chile “La protesta
no es noticia hasta que revienta”. Se utiliza frecuentemente una
narrativa delictiva, ocultando los temas de fondo y despolitizándola, y
abunda la descalificación de quienes protestan (son “violentos”,
“antidemocráticos” “haraganes”). También hay protestas y reclamos que no
tienen espacio en los medios y quedan invisibilizadas. Otra cosa que
surge de los relatos es que hay protestas de primera y protestas de
segunda, con distinto grado de tolerancia según quien manifieste. Pero
no todo es tan lineal: el periodista de Ecuador cuenta que los medios
críticos del gobierno dan amplia cobertura a las protestas de sectores
que constituyeron la base de apoyo de Correa, usándola como termómetro
de la inestabilidad política. De este modo, sectores contrapuestos son
visibilizados como parte de la misma oposición política.
¿Por qué plantean que protesta es una forma colectiva de ejercer la libertad de expresión?
Muchas veces es la única vía que encuentran determinados sectores
para expresar su voz frente a canales institucionales cerrados y con
serias dificultades para acceder a los medios de comunicación. La
protesta, en ese sentido, es una precondición para el ejercicio de otros
derechos. Una precondición del propio sistema democrático que debe
garantizar por un lado, la circulación de la mayor cantidad de voces
dentro del debate público, y en particular, la inclusión de los sectores
más vulnerables, y por otro, una supertolerancia frente a la crítica
política y las ideas disidentes. Por todas estas razones, para el
Sistema Interamericano de Derechos Humanos la protesta, la protesta
política y la protesta de los grupos vulnerables constituye un tipo de
discurso especialmente protegido cuya limitación se encuadra dentro de
ciertos estándares muy específicos.
Si la protesta es una forma de ejercicio de libertad de expresión, ¿qué garantías deben exigirse para su cumplimiento?
Los gobiernos deben promover, en primer lugar, oportunidades de
expresión para todos los sectores, en particular para que los que tengan
dificultades de ingresar en el debate público. Esto forma parte del
derecho a la libertad de expresión entendido como derecho individual
pero también social. En relación con la protesta, esto no significa que
no pueda ser razonable y proporcionalmente regulada, pero deben
respetarse las exigencias y condiciones que impone el respeto al
ejercicio de la libertad de expresión de acuerdo al Sistema
Interamericano de Derechos Humanos. Como dijo la Relatoría para la
Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,
los límites desproporcionados de la protesta, en particular cuando se
trata de grupos que no tienen otra forma de expresarse públicamente,
comprometen seriamente el derecho a la libertad de expresión. Por otra
parte, la protesta busca muchas veces canalizar un reclamo por derechos
insatisfechos, y hay que prestar atención al desenlace que tiene, en
relación con la capacidad estatal de articular y procesar demandas y
traducirlas en reconocimiento de derechos.
Dos autoridades mundiales avalan esta posición. Frank La Rue, relator Especial de las Naciones Unidas sobre Libertad de Opinión y Expresión,
dice en el libro que “En ningún caso puede un gobierno o autoridad de
Estado limitar la movilización o protesta social para silenciar la
crítica a su gestión o a hechos o acciones que afecten los derechos de
la población. Cabe mencionar, que en muchos países del mundo la
movilización o protesta no tiene requisitos previos, más que informar
oportunamente de su recorrido por razones de organización del tránsito”.
A su vez Catalina Botero, Relatora Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA
agrega que “en algunos países en los que existe una gran polarización y
una enorme intolerancia a la crítica y a la disidencia, la protesta
social se estigmatiza y criminaliza y las personas que simplemente salen
a la calle a defender sus derechos o sus opiniones, se pueden ver
enfrentadas incluso a procesos penales por crímenes como terrorismo o
sedición. En otros lugares en los que existe mayor tolerancia y respeto,
se han presentado sin embargo excesos inaceptables de la fuerza
pública”.
En Argentina estamos lamentando estos abusos. Como los de fuerzas
policiales que acabaron con la vida de uno de los manifestantes de la
Comunidad La Primavera. O los excesos de fuerzas paraestatales, que
actuaron por consentimiento u omisión del poder público, como en el caso
de Mariano Ferreyra. Sin embargo, todavía cuesta entender que en
democracia el derecho de expresión es tan válido como el del libre
tránsito, el del orden público, el principio de autoridad, o cualquier
argumento que intente deslegitimar la posibilidad de escuchar una voz
que generalmente estalla por estar cansada de ser desatendida. Dice la
canción de Calle 13 “Vamos a portarnos mal, pero con dignidad”.
Protesta social: barómetro de la democracia y derecho a la libertad de expresión
“El derecho a disentir es lo propio de las sociedades democráticas. Y
la protestaes el ejercicio activo de la libertad de expresión” plantea
Omar Rincón, director del
C3 y uno de los editores de un libro que compila las miradas de
diecisiete periodistas de toda Latinoamérica para mostrar en primera
persona qué está pasando en un continente que sigue en pie de protesta.
Eligieron como título “Vamos a portarnos mal”, de una canción de la agrupación Calle 13, sonido puro de rebeldía latina de hoy. ¿Por qué hablar de mal comportamiento si se trata del ejercicio del derecho a expresar lo que no se
escucha por otras vías? Explica Omar Rincón que “la protesta social y
la movilización es vista como ‘portarse mal’ por los gobernantes, los medios de comunicación
y los poderosos. Siempre dicen: ‘si se portan bien, habrá diálogo’. Y
es así, protestar es un asunto de mala educación política para los
poderosos: interfieren la movilidad, entorpecen el paisaje, ensucian la
vida pública. ¡Eso es lo que molesta, no sus peticiones!”. A esto habría
que agregar, como canta Calle 13, que la protesta calma la injusticia,
la impotencia del ciudadano que no se siente escuchado: “el desorden es
tu penicilina, brincando curas los dolores sin aspirina”.
Eleonora Rabinovich, Directora del área de Libertad de Expresión de la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), participó junto con Rincón y Ana Lucía Magrini en la edición del libro y compartió con plazademayo.com algunas ideas que surgen de esa investigación.
¿Qué es hoy la protesta en América Latina?
La protesta forma parte de la vida en democracia y constituye una forma de participación política.
En regiones como América Latina expresa, en muchos casos, una alta
conflictividad social producto de desigualdades y derechos vulnerados.
No hay un escenario uniforme, homogéneo, sino que existen una variedad
de mecanismos y una multiplicidad de demandas en juego dependiendo de
cada contexto. No es lo mismo la protesta social en Honduras tras el
golpe, que en Uruguay, por ejemplo. Sin embargo, también se pueden
encontrar puntos en común, como que por ejemplo las movilizaciones se
enmarcan en un contexto de generalizada crisis de representación
política.
¿Qué se reclama?
Hay un sinnúmero de reclamos: en primer lugar, luchas por los derechos económicos y sociales, el derecho a la tierra,
la defensa de los recursos naturales, con una característica: muchas
veces la pelea es por reclamos de derechos ya establecidos en luchas
anteriores que deben consolidarse. Las distintas historias que componen
el libro destacan la centralidad que tienen los movimientos indígenas.
Luego, entre otros, los artículos cuentan las protestas de los
movimientos de derechos humanos, las luchas de género y las protestas
por la diversidad sexual, que son relativamente recientes en algunos
países, y los estudiantes como un colectivo significativo. Del libro se
desprende que la protesta es fundamentalmente, pero no solamente, un
instrumento de los grupos más vulnerables: hay protestas configuradas
desde lugares de resistencia que buscan transformaciones sociales (como
el movimiento piquetero, los Sin Tierra en Brasil) y también protestas
configuradas desde el espacio dominante (grupos económicos, Iglesia,
etc.) que generalmente surgen cuando sus intereses económicos o
ideológicos son afectados.
Dice Omar Rincón que la protesta social en tanto acto creativo y
político de la libertad de expresión, en tanto lucha por la
significación pública, tiene distintas estéticas. Y enumera las diversas
manifestaciones culturales que asume: el piquete, el escrache, los
cacerolazos, los cortes de ruta, la paralización, el caminar, las
mingas, músicas, stickers, graffitis, el silencio, la desnudez; las
clásicas como huelgas, paros cívicos, movilizaciones, manifestaciones; y
las de las nuevas tecnologías que usan intensivamente el internet, el twitter, el mensaje de texto,
el celular para campañas de activismo político en código abierto y para
llevar a cabo flashmobs u organizar cómo se actúa para tomarse un lugar
público. También aclara que desde la mirada de los gobiernos y los
medios de comunicación no todas las protestas son iguales: hay
“protestas bien” como las ecológicas, feministas, indigenistas, gays,
que son causas “progres” que no quedaría bien repudiar abiertamente.
Están “las protestas problemáticas”, las de los derechos humanos, que no
se entienden pero que terminan asumiéndose más por temor que por
convencimiento. Y también están “las protestas mal” de sindicalistas,
jóvenes, afros, estudiantes, educadores, gente sin tierra. En el relato
del poder, dice Rincón, “esas solo quieren desestabilizar la comodidad
del sistema y están siempre infiltradas de violentos”.
Ana Lucía
Magrini, la otra editora de la obra, explica por qué no es aceptable ese
relato del poder. Plantea la investigadora que “La protesta social es
la válvula de escape
del conflicto en democracia y, por lo tanto, nunca es un atentado a las
lógicas de la democracia sino un requisito y hasta un “indicador” de
los niveles de democracia de un régimen político y comunicativo. Si no
hay posibilidad de protesta social, si los gobiernos criminalizan la
protesta social, si los medios de comunicación la invisibilizan y la
estigmatizan, entonces asistimos a un régimen democrático endeble o al
menos restringido”. Rabinovich explica en la charla esta paradoja.
-El libro intenta mostrar que la protesta es un indicador de
democracia, pero desde el poder y los medios se presentan a los que
protestan como enemigos de la democracia…
La protesta forma parte de la vida en democracia y debe ser entendida
como una forma de participación política. La protesta, en general, no
debería ser considerada como un atentado contra la democracia sino más
bien un “indicador” de los niveles de democracia de un régimen político.
Cómo decimos en el libro, si no hay posibilidad de protesta social, si
los gobiernos criminalizan la protesta social, entonces asistimos a un
régimen democrático endeble o al menos restringido. Paradójicamente, la
protesta también es un indicador de la capacidad de procesamiento
institucional de las demandas de la población o de alguno de sus
sectores.
Pero no es así como el Estado recibe las manifestaciones sociales…
La protesta busca hacer valer una demanda que el Estado debe canalizar
de algún modo, pide por oídos institucionales. En este sentido, existen
evidentes problemas en varios países de la región. Como ocurre cuando
los Estados responden a través de la represión y el uso desproporcionado
de la fuerza pública, o responden a través de la criminalización y
persecución judicial de quienes protestan, en frecuente violación a los
principios que rigen la intervención estatal en este campo. Pero además
hay otras formas de apaciguar las demandas que pueden resultar
problemáticas y que son señaladas en varios de los artículos:
la cooptación de los movimientos, la estigmatización o descalificación
de los grupos o sus líderes, o la deslegitimación a través del llamado a
diálogos no efectivos.
¿Y los medios? ¿No contribuyen también a la deslegitimación de la protesta?
Los medios son otro de los sujetos interpelados por la
protesta, porque se busca la repercusión mediática como forma de ganar
visibilidad e influir en las agendas públicas y políticas. Con matices y
muchas excepciones, la protesta es generalmente comunicada desde una
matriz de espectacularidad y simplificación, donde no hay un seguimiento
de las demandas y los procesos sino que lo noticiable es la crisis, o
como dice el presidente del Colegio de Periodistas de Chile “La protesta
no es noticia hasta que revienta”. Se utiliza frecuentemente una
narrativa delictiva, ocultando los temas de fondo y despolitizándola, y
abunda la descalificación de quienes protestan (son “violentos”,
“antidemocráticos” “haraganes”). También hay protestas y reclamos que no
tienen espacio en los medios y quedan invisibilizadas. Otra cosa que
surge de los relatos es que hay protestas de primera y protestas de
segunda, con distinto grado de tolerancia según quien manifieste. Pero
no todo es tan lineal: el periodista de Ecuador cuenta que los medios
críticos del gobierno dan amplia cobertura a las protestas de sectores
que constituyeron la base de apoyo de Correa, usándola como termómetro
de la inestabilidad política. De este modo, sectores contrapuestos son
visibilizados como parte de la misma oposición política.
¿Por qué plantean que protesta es una forma colectiva de ejercer la libertad de expresión?
Muchas veces es la única vía que encuentran determinados sectores
para expresar su voz frente a canales institucionales cerrados y con
serias dificultades para acceder a los medios de comunicación. La
protesta, en ese sentido, es una precondición para el ejercicio de otros
derechos. Una precondición del propio sistema democrático que debe
garantizar por un lado, la circulación de la mayor cantidad de voces
dentro del debate público, y en particular, la inclusión de los sectores
más vulnerables, y por otro, una supertolerancia frente a la crítica
política y las ideas disidentes. Por todas estas razones, para el
Sistema Interamericano de Derechos Humanos la protesta, la protesta
política y la protesta de los grupos vulnerables constituye un tipo de
discurso especialmente protegido cuya limitación se encuadra dentro de
ciertos estándares muy específicos.
Si la protesta es una forma de ejercicio de libertad de expresión, ¿qué garantías deben exigirse para su cumplimiento?
Los gobiernos deben promover, en primer lugar, oportunidades de
expresión para todos los sectores, en particular para que los que tengan
dificultades de ingresar en el debate público. Esto forma parte del
derecho a la libertad de expresión entendido como derecho individual
pero también social. En relación con la protesta, esto no significa que
no pueda ser razonable y proporcionalmente regulada, pero deben
respetarse las exigencias y condiciones que impone el respeto al
ejercicio de la libertad de expresión de acuerdo al Sistema
Interamericano de Derechos Humanos. Como dijo la Relatoría para la
Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,
los límites desproporcionados de la protesta, en particular cuando se
trata de grupos que no tienen otra forma de expresarse públicamente,
comprometen seriamente el derecho a la libertad de expresión. Por otra
parte, la protesta busca muchas veces canalizar un reclamo por derechos
insatisfechos, y hay que prestar atención al desenlace que tiene, en
relación con la capacidad estatal de articular y procesar demandas y
traducirlas en reconocimiento de derechos.
Dos autoridades mundiales avalan esta posición. Frank La Rue, relator Especial de las Naciones Unidas sobre Libertad de Opinión y Expresión,
dice en el libro que “En ningún caso puede un gobierno o autoridad de
Estado limitar la movilización o protesta social para silenciar la
crítica a su gestión o a hechos o acciones que afecten los derechos de
la población. Cabe mencionar, que en muchos países del mundo la
movilización o protesta no tiene requisitos previos, más que informar
oportunamente de su recorrido por razones de organización del tránsito”.
A su vez Catalina Botero, Relatora Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA
agrega que “en algunos países en los que existe una gran polarización y
una enorme intolerancia a la crítica y a la disidencia, la protesta
social se estigmatiza y criminaliza y las personas que simplemente salen
a la calle a defender sus derechos o sus opiniones, se pueden ver
enfrentadas incluso a procesos penales por crímenes como terrorismo o
sedición. En otros lugares en los que existe mayor tolerancia y respeto,
se han presentado sin embargo excesos inaceptables de la fuerza
pública”.
En Argentina estamos lamentando estos abusos. Como los de fuerzas
policiales que acabaron con la vida de uno de los manifestantes de la
Comunidad La Primavera. O los excesos de fuerzas paraestatales, que
actuaron por consentimiento u omisión del poder público, como en el caso
de Mariano Ferreyra. Sin embargo, todavía cuesta entender que en
democracia el derecho de expresión es tan válido como el del libre
tránsito, el del orden público, el principio de autoridad, o cualquier
argumento que intente deslegitimar la posibilidad de escuchar una voz
que generalmente estalla por estar cansada de ser desatendida. Dice la
canción de Calle 13 “Vamos a portarnos mal, pero con dignidad”.
http://www.plazademayo.com/2011/06/protesta-social-barometro-de-la-democracia-y-derecho-a-la-libertad-de-expresion/#sthash.Q1QDusV7.dpuf
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